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CRONICAS DEL TIEMPO

HISTORIA

NUESTRA SUERTE por L. Ureña Harvey

NUESTRA SUERTE por L. Ureña Harvey

A pocos pueblos del mundo en todo su devenir histórico y a pesar de trabajar con ahínco y esperanzas en el porvenir, les ha acompañado siempre el infortunio y la mala suerte. Entre estos está la isla Hispaniola. Que no fue descubierta por Colón, de quien, al parecer, heredó su mala suerte, sino, por Martín Alonzo Pinzón con quien el infortunado almirante tuvo la desdicha de pelearse días antes en las costas de Cuba. De  Colón y La Hispaniola,  una de  sus obras cumbre fue la fundación de la villa de La Isabela, Primada de America, al Este de Montecristi, lugar donde pensaba edificar la primera villa, y desechado luego de asaltarle la cabala al encontrar en sus arenas un cadáver español procedente del Fuerte de La Navidad. La principal ciudad de la isla fue fundada por su hermano Bartolomé. Según el padre Las Casas, un Domingo 4 de Agosto del 1496, año dedicado a este Santo. Esto es un error histórico del padre Las Casas, pues el 4 de Agosto del 1496 cayo jueves y no domingo; y del 1234 hasta el 1558 se celebraba el día 5 de agosto y no el 4.

 

Cristóbal Colón no pudo salir del laberinto de islas del archipiélago antillano, y la desgracia le llego en suelo quisqueyano. La calumnia, la maledicencia y la inquina minaron para siempre la ya escasa suerte del navegante genovés, a tal grado, que luego de su muerte, su mayor logro, el descubrimiento del nuevo mundo, seria atribuida a un desconocido florentino: Américo Vespucio.

 

La infeliz decisión de desolar la parte Norte y Oeste de la isla, marcó para siempre la división  de esta tierra y el reparto proporcional de su poca dicha.

 

Un destello palpable de la pertinaz persecución del destino con sus Pandora canastas, es el fallido estado de nuestros vecinos, diezmado ya y atizado por la tragedia del 12 de Enero. Este trágico drama podríamos resumirlo en una lapidaria frase bíblica:

 

“Al que tiene se le dará mas... y al que no tiene se le quitará aun lo poco que posee.”

 

 

 

LAS ISLAS DE JUAN FERNANDEZ. por L. Ureña Harvey

La madrugada del 27 de Febrero pasado, el archipiélago de Juan Fernández fue impactado por un tsunami con olas de hasta 15 metros, pereciendo 8 personas y 15 están desaparecidas. Esto fue causado por el sismo de 8.8 grados Richter con su epicentro frente a las costas de la ciudad chilena de Concepción. El archipiélago lo componen tres islas principales y diversos islotes y cayos; estas tres principales son: Robinson Crusoe (96.4 Km cuad), Alejandro Selkirk (48Km Cuad) y Santa Clara (5 Km cuad).Descubierto el 22 de Noviembre 1574 por el marino español Juan Fernández, estas distan a unos 630 Kms al Oeste de Santiago. Entre los siglos XVII y XVIII las islas fueron guaridas de piratas y corsarios. En las islas, que tienen una temperatura promedio anual de unos 15,5 `C, habitan unos 700 habitantes, siendo la mas poblada la Robinson Crusoe. Este nombre le proviene de la novela del mismo nombre del célebre autor ingles Daniel Defoe. La de Alejandro Selkirk, toma su nombre del marinero escocés que permaneció 6 años (1703-1709) solitario en la isla, abandonado por sus compañeros piratas por mala conducta. Este episodio es lo que sirve al padre de la novela inglesa, Daniel Defoe, de inspiración para su famosa obra.

En 1915, durante la Primera Guerra Mundial, el crucero protegido alemán SMS Dresden fue dinamitado por su propia tripulación en la bahía Cumberland, tras esconderse durante meses en el fiordo de Quintupeu y ser perseguido y atacado por los barcos ingleses HMS Orama, HMS Glasgow y HMS Kent. El Dresden fue declarado Monumento Histórico en 1985 y se encuentra hundido a 65 metros de profundidad en dicha rada. En el cementerio de San Juan Bautista están enterrados los restos de algunos miembros de su tripulación. El más famoso de sus tripulantes fue el Teniente Wilhelm Canaris, que sería Jefe de la Contrainteligencia alemana (Abwehr), en la Segunda Guerra Mundial.

 Desde 1935 el archipiélago ha sido declarado "Parque Nacional", y en 1977 la UNESCO lo declara "Reserva Mundial de la biosfera"

 

NUNCA MAS...!!

NUNCA MAS...!!

La tortura es el acto mas bajo y deleznable del genero humano; la ofensa mas horrenda e inefable que se puede cometer contra un ser humano. La conducta mas desviada y horripilante de todas las bajas estofas.

(José Messón en la silla eléctrica en el antro "la 40"; a propósito de la puesta en circulación del libro de Angelita Trujillo)

Cronologia de hechos Los Panfleteros de Santiago. (3 de 3)

(fuente: http://ciudadcorazon.com.do : 27 July, 2009, 15:44)

hay que incluir la matanza de los Panfleteros de Santiago. Resulta imposible, todavía hoy, conocer real y efectivamente la totalidad y quienes eran los Panfleteros de Santiago, en razón de que la UGRI trabajaba en base a células. Yo conocía a Wenceslao Guillén y a Manuel Bueno, porque integrábamos la célula principal. Por tal razón es que creo que cualquier reconocimiento debe serle hecho a los Panfleteros de Santiago sin personalizar nada. El hecho de coincidir la prisión de los Panfleteros de Santiago con los integrantes del 14 de Junio en enero de 1960, ha creado cierta confusión de que muchos catorcistas son identificados como panfleteros. En fecha 5 de febrero del año 1981, Manuel Armando Bueno escribió un artículo en el periódico El Sol en el cual hace referencia a la vinculación de prisión entre catorcistas y panfleteros. Manuel escribió refiriéndose a Wenceslao Guillén en ese mismo diciembre -1959- conocedor de mis habilidades artísticas y manuales, me tenía ocupado en el sótano de su casa en la calle General Valverde, en la confección cliché que serviría para imprimir los volantes con que inundaríamos las calles de Santiago a principio de 1960, cuya distribución, ajena a los planes del 14 de Junio, significó, no tan solo la captura de nuestro grupo, sino que desató la redada contra los miembros de ese movimiento. Hoy, cuarenta y siete años después, muchas madres no saben dónde están las tumbas de sus hijos. Porque quien sabe donde reposan los restos mortales de Wenceslao Guillén, Luis Prud Home- El Haitianito. Pedro Jaime Tineo Tejada. Jorge Marín. Henry Stresse Cepeda - El Alemán. José Emilio Soriano -Chepe. Porfirio Gómez. Manuel Medina. Ramón Mejía. Manuel Ramón Liviano - El Chino-.Napoleón Sánchez Cabreja. Manolito González. Victor González Pardi. Miguel Ramírez. Roque Peña. José Camilo Disla. Jorge Khoury. Guarino Jiminián. Manuel Antonio Arias Villamán,  El Locutor Anastasio Sudi Díaz - Millan- Domingo Russo. Eugenio Perdomo Ramírez. En fin donde estarán tantas y tantas tumbas de compañeros que no fueron conocidos por nosotros ni sus nombres individualizados.

 

Cronologia de hechos Los Panfleteros de Santiago. (2 de 3)

(fuente: http://ciudadcorazon.com.do : 27 July, 2009, 15:44)

Contra ese panfleto reaccionó Trujillo con unas declaraciones publicadas en el periódico La Información el día 17 de mayo del año 1960, acusando de comunistas a sus ejecutores. La importancia del libro Los Panfleteros de Santiago y su Desafío a Trujillo, es que ha permitido en un solo cuerpo recoger distintos testimonios de ex presidiarios que vieron a los Panfleteros de Santiago en la 40, durante las torturas y al momento de ser asesinados y desaparecidos sus cadáveres. En este libro se pone de manifiesto la firmeza, el valor y la coherencia de Los Panfleteros de Santiago, Ellos prefirieron morir antes que delatar a sus compañeros. Las acciones de Los Panfleteros de Santiago, reseñadas en la obra, revelan que no obstante su corta edad, ellos demostraron mucho talento, abnegación disciplina y sentido de responsabilidad cívica y patriótica. Con esta obra se comienza a hacer justicia, aunque tardía, a un grupo de jóvenes que lo único que perseguía era edificar al pueblo dominicano para que se levantara contra Trujillo. El grupo organizado en la UGRI aunque fue sacrificado por la dictadura asesinando 27 de ellos, su ejemplo motivó la lucha del pueblo contra Trujillo. En lo adelante, el libro Los Panfleteros de Santiago, conviene que sea conocido, discutido y enriquecido con nuevos testimonios, con observaciones de testigos y también ser aprovechado por los jóvenes y algunos adultos que desconocen el sacrificio de los Panfleteros de Santiago y su lucha contra la dictadura de Trujillo. Cada vez que se hable de los crímenes colectivos ejecutados por la dictadura de Trujillo

Cronologia de hechos Los Panfleteros de Santiago. (1 de 3)

(fuente: http://ciudadcorazon.com.do : 27 July, 2009, 15:44)

Apuntes escritos por el Dr. Ramón Antonio Veras (Negro) para la presentación de la obra Los Panfleros de Santiago.

En el año 1950 conocí la persona que me expuso las primeras ideas con relación a lo que era el régimen de Trujillo, losabusos que cometía y la naturaleza despótica de su gobierno. El encuentro con Wenceslao Guillén, el día sábado 2 de marzo de 1957, me permitió comenzar a llevar a la práctica mis ideas y sentimientos contra la dictadura de Trujillo. Una primera reunión de tipo político el día lunes 04 de marzo de 1957, me vinculó estrechamente con Wenceslao Guillén. Las acciones de propaganda clandestinas en firme la llevamos a cabo, ya como Unión de Grupos Revolucionarios Independiente (UGRI), el día 24 de octubre de 1959, y consistió en la repartición de grapas para bloquear el tránsito de vehículos y así quitarle brillo a la inauguración del campeonato de béisbol profesional. La acción de las grapas motivó a la UGRI a elaborar los panfletos los cuales fueron hechos por Manuel Bueno, debajo de la casa de Wenceslao Guillén,

ubicada en la calle General Valverde No.38 de Santiago. Los panfletos fueron entregados por Wenceslao Guillén a los encargados de la repartición la tarde del 5 de enero del año 1960, en la parte de atrás del Cementerio de Santiago. La distribución se llevó a cabo ese mismo día en Santiago entre 8 y 9 de la noche. El panfleto decía en la parte frontal así:

 

¡VIVA LA REVOLUCION! ¡ABAJO EL TIRANO! LIBERTAD O MUERTE (UGRI)

 

En la parte de atrás el mismo panfleto decía así: CON PERDON DE LA EXPRESION, TRUJILLO ES UNA MIERDA; El día 15 de enero de 1960, en horas de la noche, fue detenido en su residencia Wenceslao Guillén. Esa misma noche fueron apresados Luis PrudHome y Pedro Jaime Tineo Tejada. Una vez supe que el grupo de la UGRI estaba descubierto, tomé medidas de seguridad alojándome en casa de vecinos, iglesias y otros lugares. Luego fui informado que Wenceslao Guillén y los demás compañeros fueron duramente torturados; el día 21 de enero de 1960 fueron trasladados desde La 40 al Palacio de la Policía Nacional en la ciudad capital. Posteriormente fueron reintegrados a La 40 donde fueron asesinados el día 29 de enero del año 1960. En total 27 fueron asesinados. Después del asesinato de los 27 panfleteros, Trujillo, consciente de lo indignado que estaba el pueblo, vino a esta ciudad y declaró que quería servirle a Santiago como gobernador y los que quedábamos de los Panfleteros distribuimos por las calles de Santiago un panfleto que decía así:

 

NOS VISITA TRUJILLO, UN LADRON A QUIEN NO QUEREMOS NI COMO SERENO. VIVAN LOS PANFLETEROS DE SANTIAGO (UGRI);

Montecristi en el perfil de la historia. (y 2 ) por Lic. Bolivar Ureña

Montecristi en el perfil de la historia. (y 2 ) por Lic. Bolivar Ureña

Dos años de ardua labor conspirativa dieron fin a la relativa “paz” que vivía la colonia y el 21 de Febrero en Guayubín, se enciende la tea de la libertad. Leamos como lo describe Archambault, cito: “todo estaba listo para el golpe colectivo, cuya preparación había llevado a Sabaneta como expreso de Puerto Plata, al joven Gregorio Luperón, por entonces un desconocido”.

“Pero una circunstancia inesperada dañó el plan, obligando al precipitarlo. Norberto Torres, uno de los más briosos patriotas, durante un acceso de embriaguez en casa de una querida suya, en Guayubín, fue saludado por un soldado español que le llamó “paisano” ¿paisano yo de usted? Le contestó airado Norberto – dentro de cinco días ustedes sabrán lo que les viene encima…”

Lógicamente, aquella amenaza imprudente trajo como consecuencia de delación y la precipitación de los acontecimientos. Aparecen entonces los nombres de los grandes hombres de la Restauración de la República, muchos de los cuales descansan en el Cementerio Municipal de aquí, en tumbas dispersas y mal presentadas, cuando debieron estar en panteón a su altura de patriotas, para que sirvan de estímulo a las presentes y futuras generaciones.

Luego de un año y un mes de iniciada la lucha, el Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte regresa de Venezuela, para incorporarse como soldado en la Revolución que ya iba tomando cuerpo y lo hace precisamente por esa playa que hoy como ayer observa límpida y azul a esa querida ciudad de Montecristi. Este acontecimiento, junto con la estancia de Gómez y Martí en esta ciudad, cuando preparaban la invasión a Cuba para la lucha por la Independencia, juntó, aunque en tiempos diferentes, a dos grandes de la libertad de América en este mismo lugar que sería siempre recordado cuando de libertad, entereza y sublime pensamiento se trate. El doctor Pedro Troncoso Sánchez, biógrafo por excelencia de Duarte, en su “Vida de Juan Pablo Duarte”, narra con notoria emoción el acontecimiento:

 “Ante su vista tenían aquellos héroes la Bahía de Manzanillo, y luego al rebasar la punta de los Hicacos vislumbraron al Noreste la eminencia del Morro, que avanzando imponente hacia el mar les parecía en aquellos momentos como un dramático reclamo de ayuda ultramarina a la desesperada lucha o como un saludo anticipado a ellos”, y sigue diciendo:

“Después de avistada, examinada, custodiada y atracada la pequeña nave al muelle de Montecristi y una vez establecida la identidad de los pasajeros por las autoridades en el lugar, aquellos los acompañaron a través de trincheras  ocupadas por gente sobre las armas, con alguna artillería, hasta presentarlos al jefe de operaciones de la zona General Benito Monción, héroe de las jornadas de agosto y septiembre de 1863. Al cerciorarse de quienes eran y el objeto de su viaje, el combatiente restaurador expresó indecible satisfacción y los colmó de atenciones. Los presentó a las tropas y éstas los aclamaron con vivas y aplausos”.

El día 26, Duarte, Vicente Celestino (su hermano), Marino Diez (tío), Manuel Rodríguez Objío (joven periodista que sirvió como secretario particular del patricio) y Candelario Oquendo (venezolano que se unió a los cuatro patriotas), salieron hacia Guayubín, a donde Monción quiso acompañarle y donde yacía aquejado de grave enfermedad el patricio Matías Ramón Mella, dolencia ésta que en poco tiempo acabaría con su vida en la ciudad de Santiago.

La larga guerra de la Restauración está salpicada de hazañas y hechos heroicos y en todos participaron esos adalides que forjaron la historia del país y que eran oriundos de estas comarcas. Sin embargo, salvo los trazos dejados en los libros no conservamos monumentos, ni museos que recuerden a esos personajes y esas efemérides, si omitimos el monumento de Capotillo y el pequeño monumento a los Restauradores de la República. ¡En estas tierras donde nacieron y donde hicieron historia!

No podemos cerrar este esbozo de la participación de Montecristi y sus comarcas en la guerra restauradora sin hacer mención de que fue por esta bahía que desembarcó la mayor flota española para combatir aquel levantamiento patriótico. Se conoce como la invasión de La Gándara. Veintidós barcos y más de 17,000 soldados surcaron ese mar y desembarcaron atravesando, la milicia, la ciudad con alguna resistencia; la superioridad en hombres y armas se impuso aunque no pudiendo apagar la tea liberadora que se convirtió en focos de guerrillas que importunaron al invasor desconcertándolo hasta que al fin fue empujado hacia Santiago.

Aquí también estuvo como jefe operaciones de la plaza el archifamoso brigadier Manuel Buceta, quien fue derrotado por Monción, Pimentel, Salcedo y otros hasta que huyendo fue a refugiarse a Santiago para después escapar por Puerto Plata. Si fuéramos a tocar cada arista del perfil histórico de Montecristi, tendríamos para un libro y bastante voluminoso, por cierto.

Después del período revolucionario que culmina con la partida de los españoles en 1865, el país entra en una etapa de convulsión política y social, lo que dio origen a la época de las montoneras. La Línea Noroeste, se destaca como ninguna otra región en esas luchas fraticidas, distinguiéndose en ellas muchos que nacieron después de la Restauración, pero otros, los menos que habían adquirido algún nombre y eran respetados en sus predios. Los más representativos de esta región fueron Desiderio Arias y Demetrio Rodríguez, héroes de leyenda en la Línea Noroeste. El primero muerto por el tirano Trujillo en 1931 y el segundo en Puerto Plata en circunstancias históricamente confusas.

Hay un acontecimiento histórico que registra la historia de Montecristi, que tuvo grandes repercusiones en el gobierno del dictador Ulises Heraux. Nos referimos a la invasión del expresidente Juan Isidro Jiménez, que se conoce en la historia como la invasión del “Fanita”, nombre del barco que trajo a aquellos que quisieron decapitar la tiranía, pero que no tuvieron éxito, aunque le creó serios problemas políticos al dictador. Fue por aquí que se inició ese levantamiento y era de aquí o estaba emparentado aquí el líder de ese movimiento democrático.

Instaurada la tiranía trujillista, Montecristi no descansa, entregando sus mejores hijos a la lucha por la libertad. Desde el mismo 1931, Desiderio Arias lanza una proclama poniendo en aviso el carácter criminal del gobierno que recién inauguraba, hecho que le costó la vida. Son muchos los episodios que se cuentan de hombres y mujeres que fueron perseguidos, otros muertos, muchos, incluso familias enteras tuvieron que emigrar por su defección al régimen.

Esa tradición patriótica, llevó a muchos hijos de esta tierra al exilio y luego a inmolarse en la expedición de la raza inmortal del 14 de Junio de 1959; a seguidas la fundación del movimiento 14 de Junio, ideado, organizado y esparcido por todo el país, por el más puro político que parió este país en el siglo XX: el inmenso Manuel Aurelio Tavarez Justo (Manolo). Lo entregaron todo y cuando ya la ambición de los gobiernos de turno no les dio espacio para la lucha política cumplieron su palabra empeñada con la Patria. Ofrendaron su vida por la libertad, la justicia y la constitución usurpada, dejando en Manaclas su preciosa vida, pero también su ejemplo, en banderas de honor que nunca serán arriadas, ni podrán ser manchadas, como quedaron la vida y la conciencia  de aquellos que cometieron el horrendo crimen.

¡Loor a todos los héroes y heroinas de Montecristi! Aquí están Manolo, La Cuca, Cabrerita, Caonabo Abel, Monchi Martínez, Minerva Mirabal y todos los que de una u otra forma estaban y están con nosotros por la justicia, la libertad y la paz.

Montecristi en el perfil de la historia. (1 de 2 ) por Lic. Bolivar Ureña

Montecristi en el perfil de la historia. (1 de 2 ) por Lic. Bolivar Ureña

La historia de Montecristi es una historia de rarezas. Haciendo un recuento breve desde el Descubrimiento se puede notar que de esa época, salvo las pocas pinceladas que dejó el descubridor, Cristóbal Colón, en su Diario de Navegación, no queda otra huella.  No quedó rastro del período de la conquista; tampoco quedó rastro alguno del período colonial, como en otros lugares de la isla, donde los colonizadores plantaron sus huellas a través de la construcción, principalmente de tipo militar y de defensa, quedando impresa la cultura europea en ese tipo de construcción, si bien en las principales ciudades o villas, como se denominaban, quedaron muy buenas y hermosas construcciones civiles, obra que contó con el empuje definitivo de Don Nicolás de Ovando a partir de 1502. Por lo demás, la casi totalidad de las comunidades que se desarrollaban al amparo de la colonización fueron villorrios con apenas algunas decenas de casas construidas de palos y palmeras, lo que dio lugar a su desaparición aún antes de que se completara el período de la colonización.

Así las cosas, no fue casual que Montecristi fuera una de esas villas, en las que quedaron vagando y mal cobijadas grupos de aventureros que se dedicaron algunos a una agricultura muy limitada y otros a la caza de animales salvajes, principalmente ganado vacuno y porcino, originando esto el intercambio de carnes y cueros con comerciantes irregulares que deambulaban en todo El Caribe en busca de esos productos que por aquellos tiempos tenían una gran demanda en una Europa sacudida por guerras permanentes. Junto con Montecristi se dedicaron a esa actividad todas las comunidades que fueron llamadas de la banda norte de la isla, es decir: Puerto Plata, Puerto Real, Bayajá (hoy Fort Liberté), Guanahibes (Gonaives) y la Yaguana, que aunque bastante al sur fue quizás el punto más importante para el rescate o contrabando de la isla, pues su situación estratégica así lo demandaba.

Para combatir el comercio ilegal y a solicitud de las autoridades de la Colonia, la Corona ordenó la construcción de fortalezas y fortificaciones para proteger a aquella de ataques corsarios y piratas al mismo tiempo. Tanto era la afluencia de naves comerciales, corsarios y piratas que se creó, después de muchas peripecias y años de discusión una flota que debía proteger a los barcos españoles que llevaban mercancías y tesoros en oro y plata hacia España.

De esas luchas y de huracanes y tormentas que sorprendían la flota española y los barcos ingleses, franceses y portugueses que merodeaban en la Costa Norte, quedan en el fondo del Atlántico muchos galeones, bergantines y otras naves que son huellas de la colonización pero que no están a la vista.

En el caso de Montecristi no tenemos en tierra huella alguna de la conquista y la colonización, lo que es raro, tratándose de una comunidad que como Puerto Plata, Bayajá, la Yaguana y otras era de las más importantes de la Banda Norte de la isla en el intercambio de productos con los contrabandistas europeos.

La historia registra uno de los casos más patéticos y traumáticos de la época colonial: las devastaciones. Montecristi fue una de esas comunidades desarraigadas en ese estúpido acontecimiento ocurrido entre 1605 y 1606, ordenado por la Corona y ejecutado en persona por el Gobernador Antonio de Osorio. Al quedar deshabitada la Banda Norte de la isla, corsarios, piratas y aventureros de toda laya se establecieron en ella, dando inicio a los primeros asentamientos franceses, lo que a la postre sería el origen de una colonia que habría de dividir la isla en dos, con la consiguiente secuela, de guerras y la formación de dos repúblicas: Haití y República Dominicana.

Montecristi resurge en los anales de la Historia, ya para la época en que se agudizan las contradicciones políticas y sociales entre las dos colonias; pero antes toda la línea fronteriza delimitada por el Tratado de Riswick era prácticamente tierra de nadie; tanto de un lado como de otro se cruzaba, traficaba, comerciaba… familias se formaban de un lado y luego se radicaban en el otro, sin ningún control, de ahí que cuando estalla el grito de independencia, el 27 de Febrero de 1844 muchos que habían vivido e incluso nacido en Haití, se unen a la parte española, para luchar por la Independencia, es el caso de casi todos los forjadores de lo que luego sería la Restauración de la República, gesta heroica que consagra definitivamente un estado libre, con sólidas bases institucionales.

Fue la plaza de San Francisco de Macorís, la primera que protestó contra el crimen de lesa patria, urdido por Santana y sus acólitos. El día en que se arriaba el pabellón nacional y enhestada el español estalló una protesta espontánea en la que se disparó al símbolo español con algunas armas de poco calibre; ese movimiento fue al instante sofocado por la fuerza por orden del comandante de Armas, General Juan Esteban Ariza. Pero cuarenta cinco días después, el 2 de mayo de 1861, se producía la primera protesta armada organizada en la Villa de Moca al mando del General José Contreras, soldado de la Independencia y ya para entonces ciego.  Varias horas después del pronunciamiento, la plaza es recuperada por los españolizados, sometidos los conjurados y fusilados por orden del propio General Santana. Varios días después, junto a Contreras fueron fusilados José Maria Rodríguez, José Inocencio Reyes y Cayeron Germosén, entre otros.

Poco más de un mes después de esos acontecimientos entra por la parte sur del país el patricio Francisco del Rosario Sánchez, junto a un grupo de patriotas; es traicionado, herido, hecho prisionero y fusilado. Entre los que pudieron salvar la vida de ese doloroso episodio se encontraba José Cabrera, quien por instrucciones de Santiago Rodríguez se había unido al héroe a la Puerta del Conde, abandonando su puesto de maestro en Sabaneta.

Siendo Montecristi la conjunción de la Comarca que cubría las cuatro provincias que hoy forman la Línea Noroeste, correspóndele un papel decisivo en todo cuanto tiene que ver con la organización y preparación del movimiento que iniciado en Febrero en Guayubín, terminaría con la Restauración de la Patria. Fue Santiago Rodríguez, quien por su prestigio, tanto personal como patriótico, organizó y dirigió el movimiento en Moca, La Vega, San Francisco de Macorís, Santiago, San José de Las Matas y casi todas las localidades de la Línea Noroeste. Porque con el estaban los hombres que llevados del prestigio del ínclito de esa epopeya portentosa y que procedían de las más diversas comunidades de lo que en ese entonces cubría la Villa de Montecristi.