Blogia
CRONICAS DEL TIEMPO

SEMBLANZA DEL DR. RAFAEL AQUILES UREÑA HARVEY (2 de 2) por Lic. Bolivar Ureña.

consigue su nombramiento en esta hermosa ciudad de Jarabacoa que lo acoge como un hijo.

 

En el año 1982 contrae matrimonio con la señorita Antonia Abreu, joven enfermera que le ayudaría a cerrar el círculo de la soledad.  De esta unión que aún perdura son vástagos Richard Rafael y Julissa Margarita. Del primero tienen un nieto: Ricky, y de la segunda una nieta: Julianny; conformando así una hermosa familia que tanto Rafael como Antonia cuidan con desvelo y guían por el camino de la moralidad, la honradez y el respeto. De su primer matrimonio tiene una hija: Karen Licelot y un nieto: Anthony, con quienes mantiene excelentes relaciones.

 

Rafael es el padre amoroso, que brinda cariño y da consejos, pero que sabe corregir a tiempo para que no haya desviaciones en ese hogar tejido con sacrificio y dignidad; pero además es noble y considera la amistad y la lealtad como prendas incalculables que adornan al ser humano; ejemplos hay aquí de su amistad sin dobleces y esencialmente desinteresada. Hay que decir también, que Rafael es un hombre de bien. Nadie aquí podrá decir con justa razón que no obtuvo un servicio de él por falta de dinero. Su vocación es la medicina y la medicina es, además de profesión, servicio y amor al necesitado.

 

Por ser poseedor de esas altas cualidades es que el pueblo de Jarabacoa lo ha acogido como un hijo más y a lo largo de tres décadas lo ha distinguido, sabiendo que también para él esta tierra se ha convertido en su patria chica, donde ya brotaron los retoños que perpetuarán su paso por la vida.

 

No miremos en la montaña las pequeñas rocas que se desprenden y van al abismo; contemplemos la cúspide, la cima que dirigiéndose al firmamento nos enseña que sólo las grandes virtudes son las que engrandecen a los hombres y que las pequeñeces pasan y desaparecen como el viento sin dejar huella. ¡Digna profesión la de salvar vidas, cuando en el pecho se lleva un corazón generoso y un alma desinteresada” Eso es el Dr. Ureña.

 

Ahora que ha concluido otra etapa de su vida, lo veremos caminar por esas calles, satisfecho del deber cumplido; orgulloso de sentirse Jarabacoeño y tranquila su conciencia porque nunca hizo mal ni negó un favor cuando al alcance de sus manos estuvo. Ustedes los que aquí están presentes son sus mejores testigos.

 

 

 

Nota:  En ocasión de su retiro por jubilación

          El 29 de Julio de 2009.

0 comentarios