Los bubíes disminuyen en Los Cayos de Monte Cristi (2 de 3)
(fuente:2002-07-01 | LISTIN.COM.DO |)
Las Sterna fuscata y las Anos stolidus se adelantaron a los vigilantes en su migración. Cuando llegaron los encargados de protegerlas ya estaban graznando en los islotes.
Los cuidadores que les enviaron pueden entregar a la justicia a quien encuentren capturando a un bubí o robando sus huevos.
Existe una prohibición para limitar la caza y captura de animales de la vida silvestre que sirve de base legal para impedir que se lleven los nidos de las mamás, por sacos.
Evitar la captura de huevos es una tarea ardua. Los vigilantes deben estar muy atentos. Cuenta Ureña que los haitianos se las ingenian para llegar a las costas dominicanas y robarlos.
Navegan, según el ex funcionario, en botes, barcos o yolas, en el día o en la noche. El año pasado un bote haitiano fue capturado. En esos casos se incauta la embarcación y se somete a la justicia a los tripulantes.
Este año no se ha encontrado a nadie intentando apoderarse de los nidos de las mamás bubíes.
Vigilar a los dominicanos es menos difícil. El año pasado se realizó un banco de datos de depredadores junto a la Policía Nacional, informó Ureña.
Muchos pescadores coinciden en que ahora es difícil tomar los huevos porque hay más vigilancia. Sin embargo, envían a los potenciales compradores para el barrio El Fogonazo, famoso por la venta de los huevos.
Pero, algunos pescadores residentes en el sector afirman que no han podido tomarlos este año.
Amador, quien además de ser un viejo montecristeño, corredor de mares, trabaja como cuidador para la Subsecretaría de Áreas Protegidas dice que desde que inició el operativo nadie con intención de asaltar nidos se ha acercado a Los Cayos, aunque algunos pescadores piensan que a estas alturas ya nadie vende huevos porque la mayoría de críos nacieron.
Rímoli considera que ya es una tradición tomar los huevos, porque durante años lo han hecho miembros de la Marina de Guerra, además de los pescadores.
En las calles de Monte Cristi, especialmente en barrios como El Fogonazo, era costumbre ver personas vendiéndolos en latas por las calles.
Lo peor es que a las mamás bubíes las dejan sin sus huevos y éstos casi nunca sirven para alimentar a los humanos.
Explica Rímoli que la mayoría de las veces cuando los depredadores los toman, ya tienen el embrion.
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