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CRONICAS DEL TIEMPO

Los Bubíes, Camino a la extinción (2 de 4)

Publicado el 29 de mayo de 2005 en El Caribe Digital

Para este año la mayor cantidad de bubíes se estableció en cayo Tuna. Pero su gran presencia en el islote no se corresponde con la cantidad de huevos en sus nidos, construidos encima de arbustos pequeños conocidos por los pescadores locales como Cinaza. Las gaviotas, en cambio, anidan en la arena.

El ornitólogo Simón Guerrero plantea que, por lo general, las personas que se dedican a depredar a los bubíes destruyen sus nidos. Al otro día, recolectan los huevos sin el temor de que se encuentren empollados. En Montecristi los pescadores aseguran además que en los últimos tiempos los haitianos matan las aves para comer sus pechugas.

En su libro sobre las aves dominicanas, Annabelle Stockton de Dod, describe a los bubíes como animales de 38 centímetros de largo, de color marrón opaco, con excepción de su corona blanca. "Al joven le falta la ’gorra’ blanca. La cola es redonda, no es ahorquillada. El pico y las patas son oscuras", señala.

Explica que anidan en colonias, poniendo un solo huevo, color blancuzco con manchas rojizas, sobre la tierra o en grietas de las rocas.

"En algunos lugares hacen un nido rústico sobre un arbusto". En cayo Tuna, en sus afanes diarios por colectar huevos, los pescadores hicieron una series de caminos entre los matorrales donde anidan los bubíes.

Sólo las aves que sobrevuelan el cayo Monte Chico tienen un poco de suerte. Una vegetación de tunas que crecen a escasos metros del suelo funge como una barrera natural que reduce un poco la sustracción ilegal de sus huevos. Pese a ello, las parvadas de este islote este año son mucho más reducidas que las del cayo Tuna, donde se encuentran más expuestas.

Presupuesto. La falta de recursos constituye el principal problema para conservar a los bubíes, explica el director de Áreas Protegidas, Roberto Sánchez. Antes de subdividirse en siete espacios conservados, el parque Nacional Montecristi contaba con una extensión de 1,309 kilómetros cuadrado, de los cuales 1,108 eran marinos.

Para la vigilancia de toda esa extensión sólo existen 15 empleados en la administración del Parque. Para movilizarse los vigilantes cuentan con una vieja camioneta.

También con un bote, pero como por lo general nunca tiene combustible, las acciones para perseguir a los depredadores de bubíes y de los suelos marinos de los cayos Siete Hermanos tienen que esperar a la realización de operativos esporádicos.

"Para vigilar la zona de los caños (el área costera de Montecristi) y los manglares, a veces yo me tengo que ir remando en el bote, porque no tenemos combustible para el motor fuera de borda. Otras veces usamos botes de remos prestados", dice el capitán Amelio Ortiz.

El administrador del Parque Montecristi, José Francisco Taveras, afirma además que para vigilar la extensión del área protegida se requiere mínimo de 25 personas.

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