Los Bubíes, Camino a la extinción (3 de 4)
Publicado el 29 de mayo de 2005 en El Caribe Digital
Este año el funcionario pidió a Medio Ambiente un presupuesto de 44,800 pesos para realizar, durante la temporada de bubíes, la protección a las aves. Con esos fondos se propone realizar un operativo cada tres días, pero todavía espera los recursos.
Cuando salen a realizar labores de impección por los cayos los guardaparques se hacen acompañar de tres agentes de la Policía Ambiental.
Con sus viejas escopetas enmohecidas, los hombres, se desplazan cautos ante las informaciones de que los haitianos que pescan en forma ilegal en las costas dominicanas, llevan consigo armas de fabricación casera.
El pasado 21 de abril la Defensa Civil de Montecristi reportó el atraco de seis domicanos a cargo de ocho haitianos "armados con pistolas, machetes y cuchillos".
El hecho ocurrió a las 10:00 de la mañana en la Punta Luna. "Uno sale para los cayos, pero no sabe si volverá vivo. Por suerte, los haitianos se mueven más lento que nosotros porque sus botes no tienen motores fuera de borda, casi todos usan velas", dice Taveras.
Pesca. Taveras explica que un problema fundamental de las costas de Montecristi se da con los haitianos y dominicanos que utilizan chinchorros, un arte de pesca que arrastra a todas las especies marinas que encuentra.
En el caso de los haitianos, la situación se torna más grave debido a que utilizan "chinchorros de arrastre", que recogen además juveniles sin importar el tamaño. Los dominicanos aseguran que los pescadores del vecino país muelen los peces pequeños para convertirlos en un polvo que utilizan para hacer sopas.
"Los haitianos tienen una clase de chinchorros que son una monstruosidad porque acaban con todo tipo de peces; la langostas, el camarón, todo", explica el pescador José Tomás Castillo, de 40 años, residente en Manzanillo. "Anoche vimos seis botes de 20 pies que entraban a los cayos para tirar chinchorros de arrastre", apunta.
El procurador de Medio Ambiente de Montecristi, Ramón Arístides Madera Arias, se muestra alarmado. "Haitianos de Fort Liberté, Cabo Haitiano y otros pueblos aledaños, tienen una banda organizada para la captura de pececillos, de dos a cinco pulgadas de diámetro, que son utilizados por ellos para hacer una especie de consomé".
El funcionario considera necesario el establecimiento de una vigilancia permanente en los Siete Hermanos. "Años atrás venían hacia los cayos millares de bubíes a reproducirse, pero por la masacre que hacen pescadores haitianos y dominicanos, lamentablemente su población es escasa".
Explica que en la zona existen unos siete agentes de la Marina que carecen de recursos para patrullar. Dice que ante esta falta de vigilancia, los haitianos entran a los manglares de Marigot por alta mar y sustraen los manglares para construir viviendas en Cabo Haitiano.
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